17 Abr 2018

Moldes para hornear: la guía definitiva

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El de los moldes para hornear es todo un mundo por descubrir, y que cada día crece más. Cada temporada las marcas nos sorprenden con sus novedades, presentando nuevos moldes con diseños más atractivos, materiales más eficientes, formas más suntuosas… Pero, ¿sabes realmente cuáles son los moldes básicos que necesitas en tu cocina? ¿Y para qué sirve cada uno? ¿Sabes cómo cuidarlos y conservarlos correctamente?

En el tema de los moldes para hornear, te recomendamos invertir un poquito más y comprar los moldes de mejor calidad. Piensa que un buen molde, si lo cuidas como es debido, te va a durar toda la vida. Literalmente. Y es mejor gastar un poquito y comprar un molde realmente bueno que te de los mejores resultados a la hora de hornear. Si combinas un buen molde con la temperatura correcta de tu horno y utilizas todos los trucos de horneado que te hemos contado, ¡tus bizcochos serán de 10!

Moldes para hornear: la guía definitiva

Hoy en este post vamos a ver los distintos tipos de moldes, y cómo utilizarlos perfectamente. ¡Vamos allá!

Tipos de moldes para hornear

Moldes para hornear clásicos:

Son los moldes de aluminio o hierro (mejor si son de aluminio) con forma redonda y una altura media de 15cm. Nor sirven para hacer grandes bizcochos, que luego podemos cortar en capas o servir directamente.

Moldes para hornear cupcakes / mini cupcakes:

Son moldes con cavidades de tamaño estándar, donde se introducen las cápsulas de papel para hornear cupcakes, magdalenas o muffins ya sean de tamaño normal o mini. También nos sirven para hornear masa quebrada y hacer tartaletas, por ejemplo. Ayudan a que se mantenga la forma redondeada de nuestros cupcakes, ya que si no utilizamos moldes, el papel de la cápsula no resiste el peso y se abre durante el horneado, quedando irregulares.

Moldes para hornear: la guía definitiva

Moldes para hornear layer cake:

Son moldes como los redondos clásicos, pero mucho más bajitos (de unos 5cm), pensados para hornear las capas de un bizcocho ya por separado y evitar cortarlas. Los hay de todos los tamaños, los más utilizados son de 15, 18 y 20 cm. También los hay con fondo desmontable, para facilitarnos más la vida, y que podemos utilizar para hacer también tartas o “pies

Moldes para hornear: la guía definitiva

Moldes para hornear desmontables:

Son moldes completamente desmontables, se les puede quitar el fondo y también tienen una anilla lateral para agrandar su aro y desmoldar sin problemas. Se utilizan para tartas y también para pasteles salados, y los hay de muchas formas: redondos, cuadrados, con forma de corazón… También los hay de tamaño individual para pequeñas tartaletas.

Moldes de plum cake:

Son moldes rectangulares, de unos 25 cm. de largo, que nos sirven para hornear pequeños panes, loaf cakes, bizcochos…

Moldes para hornear: la guía definitiva

Aro de pastelería ajustable:

Es un aro de aluminio que se puede ajustar en tamaño, y de muchas formas: redondo, cuadrado, de rombo… Se utiliza para hacer tartas frías y pasteles, puede combinarse con el PVC para darles más altura si nos hace falta.

Moldes de aluminio con formas:

Son moldes con cavidades con formas, que podemos utilizar para hornear galletas, pequeños bizcochos, brownies… con la forma deseada.

Moldes de Bundt Cake:

Son los moldes Nordic Ware® para hornear Bundt Cakes, con forma circular y un anillo central para repartir mejor el aire y el calor durante el horneado. Lo más llamativo de estos moldes son sus diseños, con bellos dibujos y aristas que nos marcan las raciones o cortes del bizcocho. Se utilizan para hornear Bundt Cakes dulces o salados, para gelatinas, flanes…

Moldes para hornear: la guía definitiva

Moldes para hornear de silicona:

Son moldes para hornear de silicona, con formas y colores muy llamativos. Los hay para hornear grandes bizcochos o para hornear pequeñas piezas individuales, lo único importante en todos ellos, es que nos aseguremos que la silicona es de gran calidad para que no se deformen al hornear.

Moldes de cartón (de un solo uso):

Son pequeños moldes de tamaño individual, para un sólo uso. Resisten el calor del horno y son perfectos para hornear y servir pequeños bizcochos, panecillos, loaf cakes… Sus diseños además son muy llamativos.

Moldes de porcelana para tartas / pies:

Son moldes bajos, más comunmente conocidos como tarteras, de material porcelánico muy resistente y suelen tener el borde rizado. Son perfectos para tartaletas, pies o quiches. Además, son preciosos, tienen bonitos diseños que nos permiten utilizarlos tanto para hornear como para servir nuestras creaciones. También los hay más pequeñitos, de tamaño individual, llamados ramequines, que podemos utilizar para pequeños bizcochos, coulants o souflé.

Moldes para hornear: la guía definitiva

 

Cómo utilizar correctamente los moldes para hornear

Para utilizar correctamente nuestros moldes, debemos engrasarlos siempre antes de utilizar. Para ello podemos rociarlos con spray desmoldante, o untarlos bien con aceite y mantequilla y espolvorearlos después con harina o cacao, dependiendo de cada receta que utilicemos. Te recomendamos que los engrases antes de empezar a preparar una receta, al mismo tiempo que enciendes el horno para precalentar, así te aseguras que la grasa se asiente bien y el molde esté bien preparado.

Cuando viertas la masa en un molde hazlo siempre desde un sólo sitio, dejando caer la masa y que ésta se reparta y se asiente ella sola dentro del molde, rellenando las cavidades. Si fuese necesario, al final del vertido, puedes alisar la superficie con una espátula para que quede más uniforme.

Llena tus moldes hasta 2/3 de su capacidad, para que cuando los bizcochos crezcan no se desborden. Y hazlo justo antes de meterlos al horno, sobre todo si utilizas moldes de papel o cápsulas para cupcakes, así evitarás que éstas absorvan la grasa de la receta y se manchen.

Antes de meter al horno, sobre todo cuando sean bizcochos, da un golpe seco con el molde sobre un paño en la encimera. Así forzarás a las grandes burbujas de aire a salir a la superficie y romperse, para luego tener un bizcocho más uniforme y sin grandes agujeros que lo afeen.

Cuando saques el molde del horno, déjalo reposar durante 5 o 10 minutos sobre una rejilla con el bizcocho, cupcakes, o lo que hayas hecho todavía dentro. En esos minutos, la temperatura del molde se va adecuando a la de la cocina, y así evitamos el cambio tan brusco de temperatura al desmoldar, que puede incluso hacer que se te rompa un bizcocho. En esos minutos además, verás cómo tu bizcocho se “encoge” unos milímetros, despegándose del molde para facilitar su desmoldado. Pasado ese tiempo de reposo, ya puedes desmoldar.

 

Y no te olvides… unos moldes de calidad bien cuidados, son otra de las claves para tener unos resultados perfectos cuando hornees cualquier cosa, ya sea dulce o salada. Ten en cuenta estos trucos cuando entres en tu cocina, ¡y ya tendrás asegurado el 50% del éxito en tus postres!

 

 

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